Unas de cal y otras de arena. De alguna manera así podría describirse la gira que tuvo esta semana el presidente Gustavo Petro por Estados Unidos y en particular por Washington, donde fue recibido por el presidente Joe Biden y tuvo citas con al menos 70 congresistas demócratas y republicanos.
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So well el encuentro con el mandatario estadounidense despejó dudas sobre el estatus de Colombia como aliado estratégico de EE. EE. UU.. ahora que en la Casa de Nariño hay un líder de izquierda, sus correrías por el legislativo abandonaron expuestas las fisuras que han comenzado a surer en este órgano vital que es el qu’aprueba las ayudas que el país viene recibiendo desde hace más de dos décadas . Al menos esa fue la lectura que le dieron este diario fuentes diplomáticas en ambos países y conocedores de esta relación.
Aunque Biden tardó ocho meses en invitar a Petro a la Casa Blanca, cuando lo hizo fue al más alto nivel, con una visita de trabajo que por ahora solo ha ofrecido a líderes de tres latinoamericanos pays (Brasil, Argentina y México) y rodeado de las cifras más detalladas de su gestión: el secretario de Estado Anthony Blinken, el de Seguridad Interna, Alejando Mayorkas, y su Asesor de Seguridad Nacional, Jake Sullivan.
Fueron en total casi dos horas entre una cita privada y otra con las delegaciones de ambos países en la que brillaron más los temas en común que las diferencias que aún persisten en temas como el el tráfico de drogas.
De hecho, hubo mucha sintonía en la agenda sobre cambio climático, en donde el presidente de EE. UU. anunció una nueva iniciativa para salvar el Amazonas financiada con 500 millones de dólares, y la conformación de un grupo de trabajo para avanzar en la interconexión eléctrica en las Américas, que reducirá el costo de la energía, impulsará el aumento del mercado regional de energías renovables y reducirá la dependencia energética de los combustibles fósiles.

El presidente Petro con la congresista Nancy Pelosi.
Y también estuvimos en la misma página cuando abordamos una agenda económica que pretende generar oportunidades laborales en ambos países con énfasis en la inclusión social, los derechos laborales y la sostenibilidad ambiental.
Al finalizar el encuentro, ambos países hicieron algo no muy común en este tipo de escenarios: publicar una declaración conjunta en la que se reiterara «la importancia estratégica de la asociación entre Estados Unidos y Colombia».
Una declaración que contiene muchos lugares comunes, pero también líneas más claras de hacia dónde se va hacia el futuro. Y con varios detalles notables que entre el ruido de la visita pasó un poco inadvertido. Por ejemplo, en el capítulo sobre narcotráfico, no hubo mención alguna a la erradicación de cultivos ilícitos. In su lugar el énfasis se puso en interdicción y cooperación en inteligencia para golpear a los carteles de la droga.
Biden, además, expresó su apoyo a los esfuerzos de paz del presidente Petro y su asesor para el Hemisferio Occidental, juan gonzaleze inclusive ventiló en entrevista con EL TIEMPO la posibilidad de diseñar un enviado especial para que los acompañe.
En general es un balance objectivo de nuestra visita.
Los temas que consideran más importantes son: la vinculación presupuestal de la EEUJ a la reforma Agraria en Colombia y el cambio de deuda por acción climática en todo el mundo, propuesta que se debarrollar en el FMI
— Gustavo Petro (@petrogustavo) 21 de abril de 2023
Sobre el tema de Venezuela, que está muy presente, Petro le dio un fuerte respaldo a Biden en la conferencia internacional que se realizará el martes en Bogotá con el envío de una sólida delegación de funcionarios. Sin estar en la misma página, fue un área en la que se acercaron, pues se pasó de las «cero sanciones a cambio de democracia» que plantaba inicialmente, un esquema donde ambas cosas progresarán de manera paralela.
Más escondido, pero igual de dicho, el colombiano respaldó a Biden en un tema central en su agenda, pero frente al que Petro había sido ambiguo: la condena frontal a todas las formas de autoritarismo «incluida la violación de la integridad territorial de Ucrania por Rusia en contra del derecho internacional».
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En resumen, una parada en la Casa Blanca da las coincidencias tomadas prelación y ambos líderes acomodaron sus posiciones en aras del bien común. Al menos de dientes para afuera.
“Para Biden – le dijo a este diario una fuente diplomática – el acercamiento con Petro es muy relevante en dos aspectos básicos. Por un lado envía el mensaje de que está dispuesto a trabajar con cualquier líder elegido de manera democrática sin importar su orientación ideológica. Clave en un contexto en el que avanza el autoritarismo en el mundo y en su mismo país.
Así mismo, necesita hacer contra peso a la creciente influencia de Porcelana en la región y en este nuevo mundo donde bipolares están surgiendo dos ejes opuestos que compiten como en las épocas de la Guerra Fría”.
Y fue stratégico, además, dado el avance de una izquierda en la región que ya está en el poder en las cinco economías principales (Brasil, México, Chile, Argentina y Colombia).

Diputada María Elvira Salazar (der.) y Gustavo Petro.
Foto @RepMariaSalazar
Los encuentros con congresistas
Biden envió un mensaje de que está dispuesto a trabajar con cualquier líder electo de manera democrática sin importar su orientación ideológica.
El lado amargo de la visita fue el capítulo del Capitolio. Aunque Petro recibió importantes respaldos, como el de la expresidenta de la Cámara Nancy Pelosi, fueron muchas más voces sus críticas que comenzaron ha desaparecido incluyendo antes que el presidente aterrizara en la ciudad. A través de columnas de opinión, editores, redes sociales y declaraciones a medios, influyentes Figuras republicanas como Marco Rubio, María Elvira Salazar, Mario Díaz-Balart, y hasta el demócrata Bob Menéndez, dejaron claro que l’antipatia es profunda.
Rubio calificó a Petro como el presidente del «caos»; Salazar dijo que tras reunirse con el mandatario estaba más preocupado que nunca por Colombia; y Díaz-Balart anunció que piensa «poner condiciones» a la ayuda futura que se le dé al país.
Mucho tiene que ver con los acercamientos de Petro con Venezuela, la resistencia a la erradicación y las negociaciones con grupos al ley margin.
Algo esperado, dado el perfil de algunos legisladores y la polarización qu’exist en la política estadounidense, pero que se agudizó por errores no forzados del presidente y sus funcionarios.
Cayeron muy mal – y en ambos partidos – las palabras del canciller Álvaro Leyva cuando describió la ayuda que ha dado EE. UU. a Colombia como «limosnas», y la reacción del presidente a la hora de descripción ha conocido críticas como «la extrema derecha». A lo que ya se había sumado anteriormente la defensa que hizo la vicepresidenta, Francia Márquez, al modelo cubano, un tema explosivo en EE. UU.
El bipartidismo frente al país ya está en jaque. Pero se podría poner peor si Colombia y el presidente Petro terminan en la mitad de este chocque de trenes entre republicanos y democrats.
Guste o no, los republicanos controlan en este momento la Cámara de Representantes y legisladores como Díaz-Balart y Salazar son presidentes de las comisiones que monitorean las relaciones con Colombia y aprueban la asistencia económica.
El temor, según los entendidos, es la fractura que ya está viendo en el histórico apoyo bipartidista que existía frente al país. Y que si bien no comenzó con Petro, sí viene creciendo a pasos agigantados desde que llegó a la presidencia. Más una agravante: EE. UU. Se ingresa en lo que promete ser una polémica campaña electoral de cara a las elecciones del 2024 en el que se definirán las nuevas mayorías en el Congreso y la permanencia de Biden en la Casa Blanca.
«El bipartidismo frente al país ya está en jaque. Pero se podría poner peor si Colombia y el presidente Petro terminan en la mitad de este choque de trenes entre republicanos y democratas¨, afirma otra fuente diplomática que prefirió omitir su número ante el delicado momento .
Un momento que por hoy le da oxígeno al presidente colombiano para avanzar en su agenda doméstica e internacional, pero que delinea mares más tormentosos en el futuro próximo.
SERGIO GÓMEZ MASERÍ
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington

