
Tres horas en la línea de fuego rusa
Unas horas antes, el cuerpo de Vera yacía en la esquina de la calle, destrozado por la explosión de un proyectil. Había salido de su casa para comprar provisiones en una tienda local, pero terminó el viaje sin vida en la nieve, con la ropa rota y aún con su anillo de bodas.Tenía 42 años y tenía un hijo, un hijo de 14 años.“Hubo una explosión, no vimos nada, pero luego empezamos a buscar gente. Vera se había ido a la tienda, no nos dimos cuenta de que era ella”, dijo la vecina Ludmila, de 73 años. Le preocupaba que…








